2.10.2010

Noche del 8 de febrero (10)

Yo corría.
No quería mirar atrás porque sabía que él seguía pisándome los talones, o estaría ya probablemente sobre ellos. El pánico se apoderaba de mis pulmones echando el aire con más rapidez, y la sensación de asfixia agarrotaba los músculos de mi vientre y mis piernas.
Yo corría por aquella carretera desierta, húmeda y maloliente. Un paso en falso, una caída y no volvería a levantarme. No querría levantarme. Sabía qué quería de mi y no lo soportaría. Algunas lágrimas solitarias se deslizaron por mis mejillas al sentir su sombra cernirse sobre la mía. Su sombra y mi sombra, su cuerpo sobre el mío. Un grito escapó del fondo de mi agonía rasgando la noche turbia. Apenas sentía cómo me arrancaba la ropa con desesperación. Deseaba perder el conocimiento, notaba un fuerte dolor en la coronilla y un líquido caliente que me humedecía el pelo. ¿Por qué no me había golpeado con más fuerza? La hemorragia no era lo suficientemente grande, pero al menos producía un ligero mareo. Escuché el chasquido de la hebilla de su cinturón al golpear el asfalto. Recé para que algún coche extraviado nos alumbrara con sus luces, pero aquello parecía el fin del mundo. El miedo se acumulaba en mi garganta pujando por salir descontroladamente, pero sabía que eso sólo le ayudaría a divertirse más a mi costa. Cerré los ojos concentrándome en los latidos acelerados de mi pecho. Sentí su asquerosa boca por mi cuello mientras arrancaba los botones de mi camisa con ambas manos. La humillación y el pánico nublaron mi vista y pensé que aquella luz era producto del desmayo, que no llegó a producirse.
Mentira. Sí que se produjo.
Para cuando volví en mi, me encontraba en una cama tapada con las sábanas. Me senté intentando averiguar dónde diablos estaba cuando lo vi sentado en una silla al otro extremo de la habitación. Su rostro estaba serio, frío, y sus ojos se habían convertido en dos cubitos de hielo.
- Pensé que llegaba tarde... - se acercó a mi y se sentó a mi lado. - Dime que no llegué tarde - dijo asustado al ver mi expresión.
- Siempre tan puntual - sonreí.

5 comentarios:

  1. Y aunque hubiese llegado tarde, ¿qué importaba?

    ¡Beso!

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  2. me gusta como lo has contado,cariño :)
    eres genial hug

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  3. buena historia, me ha gustado mucho :)!!
    querrias pasarte por mi blog? :)
    Un beso.

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  4. Hola,bello íntimo blog, preciosas entradas, si te gusta la palabra en el tiempo, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,

    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos rebeldes...

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